ASOCIACIÓN  DE  TRAJES   "LA  TIERRUCA"
 

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 ASÍ  SON  NUESTROS  NUESTRAS  COMARCAS  Y  SUS  TRAJES

LOS  CAMPURRIANOS

 VALLE  DE  CAMPOO   

La comarca de Campoo se localiza en el sur de la región, siendo la parte de Cantabria que penetra entierras castellanas. En su territorio nace el río Ebro (en Fontibre), que al poco abandona tierras cantabras, no sin antes dejar en estas el embalse de agua dulce mayor España, un rico espacio húmedo utilizado por numerosas especies de aves migratorias.  

Esta formada por los municipios de Hermandad de Campoo de Suso, Campoo de Enmedio, Campoo de Yuso, Reinosa, Santiurde de Reinosa, San Miguel de Aguayo, Pesquera, Las Rozas de Valdearroyo, Valdeolea, Valdeprado del Río y Valderredible.  Reinosa es la capital de Campoo. A escasos kilómetros de Reinosa se encuentra la estación invernal de Alto Campoo:

             Reinosa sirve de punto de partida para realizar un atractivo recorrido historico-artistico a través de los valles de Valdeolea, Valdeprado y Valderredible, donde nos topamos con las magnificas colegiatas de Cervatos y San Martín de Elines, máximos exponentes del arte románico de la comarca, muy abundante en la zona. Son destacables los habitáculos e iglesias rupestres de Valderredible, cuyos ejemplos mas importantes son Santa Maria de Valverde, San Martín de Valdelomar, Campoo de Ebro, Cadalso, Arroyuelos y Villaescusa de Ebro.

  En cuanto a fortificaciones y torres medievales, merecen la pena el castillo de San Vicente de Argüeso, de los siglos XIII al XV, la casona de Proaño, del siglo XIII y el palacio y torre de los Bustamante en Costana. En el pueblo de Retortillo se encuentran las ruinas de la que fue principal ciudad romana de Cantabria, Julióbriga, cuyo conjunto se completa con una necrópolis medieval y la iglesia de Santa María de Retortillo. Pueden verse también en la comarca bonitos ejemplos de arquitectura popular como Aldea de Ebro, Reocín de los Molinos o Pesquera.

 

 CAMPURRIANA

Características:      

Camisa: larga, de fuerte lienzo casero, con mangas muy anchas y pequeños y ajustados puños que se cierran con botón de hilo.  

Saya: La saya exterior, que no todas usaban, es de pardomonte o cúbica, a juego con la chaquetilla, recogiendo el amplio vuelo en una cinta de hiladillo estambrado que hace las veces de cinturilla, con un ancho tablón delante y otros dos atrás encontrados. Larga cuatro dedos por encima del tobillo, con generosa falsilla interior, siempre debe ir sobre uno o varios manteos de sayalete, rojos, amarillos, verdes..., del mismo largo que dicha saya exterior, de modo que al andar se entrevean ligeramente. La hechura de los manteos es como la de la saya: de mucho vuelo, ya que llevaban de cuatro a seis anchos cada uno, se atan a la cintura con grandes corchetes, descansando sobre las haldetas del justillo. Como adorno, una lorza al medio, añadiendo en algunos otra franja negra a la mitad de su altura o un bordado muy sencillo de cadeneta o poco más. Ribete de cordón casero en los bajos.  

Justillo:  de pana, bayeta o terciopelo de seda labrado en dibujo muy menudo, con faldillas y cortes únicamente atrás. Encima, un pañuelo de percal o seda, estampado en alegres colores, y prendido con alfileres grandes, cubre recatadamente el justillo.

Chaquetilla:  Parda o negra, a juego con la saya exterior. Muy entallada, todo el ruedo va orlado con cinta ancha de terciopelo negro o pardo. La parte inferior de la chaquetilla se une con cuatro broches grandes de confección casera, formados de alambre dorado o plateado. Medias: de lana, rara vez de hilo, blancas, algunas negras.

Calzado: Escarpines altos, bien, abiertos por delante y ajustados con cintas, o bien, abiertos por los lados y abrochados con broches iguales, pero más pequeños que los de la chaquetilla. y sobre el escarpín, albarcas de pico muy grande, inclinado hacia afuera, levantadas sobre clavos, o bien, a peal corrido.

Aderezo: Sartas de coral de las que pende una crucecita o relicario, o medalla recortada. Grandes pendientes de colgante o semicírculo.

Tocado: Pañuelo de algodón o seda, blanco o estampado en vivísimos ramos, atado arriba.

Complementos: Faltriquera siempre oculta bajo los manteos.