ASOCIACIÓN  DE  TRAJES   "LA  TIERRUCA"
 

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 ASÍ  SON  NUESTROS  NUESTRAS  COMARCAS  Y  SUS  TRAJES

LOS  CABUÉRNIGOS

VALLE  DE  CABUÉRNIGA  

 

El municipio de Cabuérniga oficialmente se llama Valle de Cabuérniga, denominación que puede dar lugar a una cierta confusión, ya que con el nombre de Valle de Cabuérniga podemos designar tres entidades diferentes. Los cabuérnigos lo tienen claro, pero los "gajucos" (nombre con el que a veces se designa en este valle a los forasteros) suelen hacerse un lío, por lo que hay que explicarlo. En primer lugar Valle de  Cabuérniga es un pueblo, que en la zona se conoce coloquialmente como Valle, a secas. En segundo lugar, Valle de Cabuérniga es un municipio, cuya capital está en el pueblo de Valle, pero que también incluye las localidades de Sopeña, Terán, Selores, Renedo, Viaña, Fresneda, Llendemozó y Carmona con su barrio de San Pedro. Y en tercer lugar, el Valle de Cabuérniga es un valle en sentido geográfico e histórico, englobando el susodicho municipio y los términos  municipales vecinos de Ruente y Los Tojos. Desde la Hoz de Santa Lucía hasta la solitaria Venta Tajahierro, en las alturas de Palombera, estamos en tierras cabuérnigas, aunque las zonas más altas (monte  Saja y puertos de Sejos) son de propiedad mancomunada con la Hermandad de Campoo de Suso desde la Edad Media.

Cabuérniga es un auténtico paradigma de la identidad cántabra, posiblemente la comarca más representativa de nuestra comunidad autónoma, o al menos la zona de la que se han tomado en gran medida las señas de identidad regionales. El río Saja, sus bosques  y brañas, sus vacas tudancas, la arquitectura popular de pueblos como Carmona, la mitología y las tradiciones recogidas por Manuel Llano (nacido en Sopeña) son la base de esta identidad cántabra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

Características:

Camisa: Larga a media pierna, o bien, corta, complementada con enaguas blancas de mucho vuelo y breve puntilla de ganchillo al borde.

Saya: oscura de lana color café, larga hasta cerca del tobillo, cortada al hilo y recogido el espacioso vuelo en profundos pliegues. Dobladillo postizo interior muy ancho de satén negro.

Justillo: De seda tornasol, aunque también los habría de bayeta o terciopelo de cualquier matiz; presenta escote cuadrado, recorrido por un minúsculo zigzag a pespunte en sedalina de color; forrado y repulgado, se abrocha por delante con cordones de seda pasados por ojales redondos reforzados con hilo. Cubriendo el busto por completo lleva un pañuelo de seda o percal, apretado de racimos de flores sobre un fondo purpúreo, rojo y amarillo, muy cerrado al escote y delantera con gruesos alfileres. 

Delantal: Es un mandil negro de satén o lanilla, sin más adorno que las hileras de pliegues recogiendo el vuelo en la cintura.

Medias: de lana o algodón azules.

Calzado: Zapatos abotinados que cambiaban en invierno por escarpines y albarcas. Aderezo: Aros sobredorados en las orejas y una humilde gargantilla de cuentas de vidrio azules, blancas, negras, encarnadas..., enfiladas en un cordel de cáñamo y atadas apretadamente a la garganta por medio de un cintajo atrás; colgando de las sartas, una cruz o una medalla grande recortada.

Tocado: Vistoso pañuelo de seda o percal, doblado en pico, con las puntas pasadas bajo la nuca y anudadas arriba. 

 

Complementos: Faltriquera al costado derecho, bien en gruesa seda tornasol, a juego con el corpiño, bien en bayeta o pana lisa, luciendo repulgos, hiladillos doblados haciendo picos y tal cual cadeneta, todo en su tapa delantera, pues la posterior va lisa, en mahón, sayal o cualquier género humilde; ambas tapas de la faltriquera van forradas por dentro de algodón moreno. 

 CABUÉRNIGA  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 CABUÉRNIGO

 

 

Características:

Camisa: de lienzo casero, larga hasta las rodillas, abierta hasta el pecho, cerrándose con botones de hilo en forma de confite. Pechera de finas lorzas.

Calzoncillo: en lienzo, franela o algodón, largo hasta el tobillo.

Pantalón: de lienzo blanco, bastante estrecho y sin alzapón. Va remontado en azul oscuro o negro, dejando ver apenas el fondo blanco. Otros gastaban pantalón de pana lisa acastañada con remontas de mahón añil que lo recubrían en buena medida.

Ceñidor: de lana encarnada, azul, verde o negra.

Chaleco: negro, de corte moderno; ya no se ajusta con orejillas a la espalda, sino con una rabilla. Anudado al cuello un pañuelo de pintucas.

Medias: o gruesos calcetines, de lana negra o sin teñir.

Calzado: Escarpines de sayal y albarcas carmoniegas. En verano, alpargatas.

Tocado: boina negra o azul.

Complementos: Larga vara de avellano.