ASOCIACIÓN  DE  TRAJES   "LA  TIERRUCA"

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 ASÍ  SON  NUESTROS  NUESTRAS  COMARCAS  Y  SUS  TRAJES

LOS  PASIEGOS

 VALLE  DE  PAS

La cuenca formada por el río Pas y su afluente el Pisueña se sitúa en la zona central de Cantabria. El río Pas nace en las abruptas montañas pasiegas recorriendo en su primer tramo uno de los valles más pintorescos y singulares de Cantabria: el valle del Pas, una zona que ha conservado unas formas de vida y una cultura popular de gran originalidad e interés etnográfico. Fuera ya de la zona estrictamente pasiega, las montañas se abren en el valle de Toranzo y el Pas discurre al pie del cónico pico Castillo, donde se ubican las cuevas prehistóricas de Puente Viesgo, antes de recorrer todo el valle de Piélagos y desembocar en la ría de Mogro, junto al Parque Natural de las Dunas de Liencres.

El núcleo de la comarca pasiega lo constituyen las tres villas pasiegas Vega de Pas, San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera. Las dos primeras se sitúan en el Valle del Pas, que recorre el río del mismo nombre, en tanto que la tercera está en el vecino valle del río Miera. Además de estos tres municipios, hay otras zonas colindantes de Luena, Selaya, Miera, Ruesga y Soba que también participan de la vida pasiega. Lo mismo sucede con la zona burgalesa conocida como los cuatro ríos Pasiegos, dependiente de la histórica villa de Espinosa de los Monteros, a la cual pertenecieron también las tres villas pasiegas siglos atrás, antes de obtener su autonomía.

Desde el siglo XIX, los pasiegos se hicieron célebres en toda España por el desempeño de diversos oficios y actividades de lo mas pintoresco: contrabandistas, nodrizas reales, heladeros ambulantes, etc. Pero la vida pasiega siempre ha estado ligada estrechamente a la ganadería, distinguiéndose sobre todo por la práctica de una original forma de trashumancia, la muda. Ello da lugar a que toda la familia este desplazándose permanentemente de cabaña en cabaña, con todo su ganado y enseres. La cabaña pasiega, adaptada a su función de vivienda y establo temporal, es muy característica, con su cubierta de lastras de piedra oscura y su prado bien cercado. Hay miles de ellas repartidas por los montes, al tener cada familia una media de 5 ó 6 de estas cabañas.

La singularidad pasiega también se manifiesta en otros muchos aspectos, como son los útiles de trabajo: el cuévano –gran cesto de varas de avellano que se carga a la espalda-, se utiliza para casi todo, desde acarrear hierba o leña hasta llevar la compra y a los niños pequeños. El palancu  es el palo con el cual se practica el salto pasiego, una modalidad deportiva autóctona que todavía se lleva a cabo en algunas festividades.

El Museo Etnográfico de las Tres Villas Pasiegas, en Vega de Pas, es parada obligada para todas aquellas personas a las que les interese ahondar en la variadísima cultura popular pasiega. Y todo ello sin olvidarnos de la afamada gastronomía de la comarca, especializada sobre todo en los postres, con los celebres sobaos y quesadas típicos de toda la comarca pasiega.

 

 PASIEGAS  

Características:  (Uno de los muchos trajes, perteneciente a la segunda mitad del siglo XIX)

Camisa: De cabezón, con anchas mangas y larga hasta media pierna.

Saya: De paño sedán morado intenso. Presenta a los lados y delante dos aberturas para meter la mano en la faltriquera. Larga por encima del tobillo, lleva dos anchas tiras de terciopelo morado. Se remata con trencilla negra de lana y dobladillo interior de satén negro. Esta saya va sobre un refajo de similar hechura en bayeta de color.

Chaquetilla: De terciopelo morado intenso, muy ajustada al cuerpo y abierta por delante, orlada con paño sedán morado y fino galón de oro, adorno que se repite en los puños de las mangas; éstas son moderadamente amplias. En cada puño, y por mero adorno, lleva tres botones esféricos plateados, y hasta un total de veintisiete botones idénticos, cosidos en el borde de la chaquetilla. Cosido al  borde de la chaquetilla, sobre los riñones, un lazo plano, zapatero, hecho en paño guarnecido de terciopelo y galón de oro, con dos caídas casi hasta el ruedo de la saya.

Delantal: Muy amplio, de paño sedán morado intenso, rebordeado con ancha tira de terciopelo morado y con dos  tiras de lo mismo dispuestas en bandas horizontales a igual distancia. El delantal tiene peto, o mejor, pechero, en una sola pieza en forma de trapecio invertido, forrado de lienzo, adornado con dos tiras horizontales de terciopelo morado enmarcadas con galón dorado.

Medias: De hilo, algodón o lana, blancas o azules.

Calzado: Escarpines de bayeta o amarillos, ribeteados en tono vivo. Encima, chátaras muy bajas de piel de cerdo o de cuero a medio curtir con el pelo hacia afuera, o bien, sobre la media, zapato escotado de paño negro.

Aderezo: Gargantillas de coral, cruz sobredecorada y varias vueltas de cadenas del grosor de un meñique. Pendientes de pata y careta en oro y coral y anillos de plata.

Tocado: Pañuelo de seda envolviendo el moño.

 

 PASIEGO  

Características: (perteneciente a la segunda mitad del siglo XIX)

Camisa: De lienzo casero, larga casi hasta la rodilla, abierta hasta la mitad del pecho, con pechera de lorzas verticales y cuello con dos tarines a modo de gemelos.

Calzón: De pana castaña lisa, ajustado bajo la rodilla con una jareta por la que pasa un grueso cordón negro. Las perneras llevan una abertura lateral donde, enmarcados por un leve pespunte, cuelgan ocho botones de filigrana dorada. El calzón es de alzapón, sujetándose la trampa con cuatro monedas de plata, dos a cada lado, idénticas a las del chaleco. Otra versión es el pantalón abierto desde arriba hasta abajo.

Chaleco: La delantera es de un tejido de tapicería labrado: por ejemplo, fondo verde cuadriculado por rayas rojas y blancas con arabescos. Presenta solapas redondas y tres filas de botones: la central, fija, para abrochar, y las laterales, colgando de largos enganches, como adorno. La  espalda está cortada en otra tapicería de algodón adamascado en color fuerte.

Ceñidor: De estambre o algodón azul o violeta, desplegado sobre el calzón y el chaleco.

Chaqueta: En la misma pana castaña que el calzón, floja y  corta, de puntas redondeadas y cuello vuelto y redondo que baja mucho. Todo el ruedo y las solapas van ribeteados de  trencilla parda. Tiene a cada lado tres ojales y tres botones  colgantes, que son monedas de plata iguales a las del chaleco. Bocamangas adornadas con trencillas y con cinco moneditas colgantes, más pequeñas que las del chaleco y  delanteros.

Calzado: Medias de algodón azules o blancas y escarpines de bayeta cruda con ribete de trencilla negra y, a veces, una borlita en la lengüeta. Chátaras muy bajas.

Tocado: Montera de felpilla negra, con copa de cuatro gajos, ésta formada en damasco de color. Adorno de cordón que acaba haciendo un caracolillo en lo alto, o bien, como remate, una borlita roja de hilos de seda.

Complementos: Pañuelo de seda colgando al desgaire del bolsillo derecho de la chaqueta, y palanco de siete pies o, incluso, más alto.